El 30 de Octubre de 1933, en la escribanía de Büsch Buero en Montevideo, Gardel adquiere tres lotes que suman 1.800 metros cuadrados, al costo de $8.310 y actúa como TESTIGO de la escritura Armando Defino, quien CON SU FIRMA acredita la orientalidad del cantor. (Ver siguiente nota)
Dice Eduardo Paysée González:
"Todos los documentos de identidad y de viaje que Carlos Gardel obtuvo y suscribió en vida, ante las autoridades competentes de tres países: Argentina, Uruguay y Francia, fijaron una sola y única fecha de nacimiento: 11 de diciembre de 1887 y un solo lugar de tal acontecimiento: “Tacuarembó”, situado en la República Oriental del Uruguay.
El testamento ológrafo consiste en la manifestación unilateral del causante, escrita, fechada y firmada de puño y letra, hecho en papel simple y sin ninguna certificación ni constancia notarial. Esta forma de testar es admitida en algunos países; uno de ellos es Argentina.
VIOLACIÓN DEL DICTAMEN
Por los bienes dejados en Uruguay, donde no tiene validez legal un testamento ológrafo, se inició en Montevideo la sucesión intestada del artista। El fiscal, ante la persistente insistencia de Madame Gardes de abrir el trámite sin exhibir certificado de defunción, al final accede, el 6 de septiembre, con una condición: "No será posible disponer del haber hereditario ni hacer extracciones de él antes que dicha certificación sea presentada”
Se abre el tramite de sucesión ilegalmente sin partida de defunción.
Pero el hecho más censurable ocurre con el trámite sucesorio en Montevideo.
La Partida de defunción civil decía: CARLOS GARDEL, Edad: 48 años, Estado Civil: SOLTERO, Profesión: CANTANTE, Patria: URUGUAY, Nacionalizado en Argentina, Causa de muerte: CARBONIZADO EN ACCIDENTE DE AVIACIÓN, ...
Como en Uruguay no se podía agregar al expediente la partida de defunción civil de Gardel, por cuanto en ella constaba su nacionalidad uruguaya - hecho que se aceptó en el trámite argentino consagrando inexplicable irregularidad - , Defino gestionó la certificación de la partida de defunción eclesiástica, expedida en Medellín el 25 de junio de 1935, número 1191, libro 49, folio 298, donde dice " (...) el cadáver de Carlos Gardel, adulto, soltero, oriundo de Argentina (...)"
Firmada por el padre Germán Montoya, tiene un explicable error al decir oriundo de Argentina, cuando de verdad era legalizado.
De todos modos, el documento no le servía a Defino, que debía presentar un Gardel francés.
Y allí surge el "milagro": En el trámite uruguayo aparece ahora un certificado de la partida de defunción eclesiástica que no coincide con los datos legales y que, con fecha 29 de febrero de 1936, sustituye el oriundo por vecino de Argentina, con lo cual la nacionalidad quedaba libre y el trámite salvaba el infranqueable obstáculo. (1)
Si adulterar los datos de un documento público configura o no un acto delictivo, es tema jurídico, más allá del juicio que merezca el profano.
Siguiendo con lo que ha sido una constante en la historia oficial, quien pone de relieve la oscura maniobra es nada menos que Adela Blasco de Defino, que sin darse cuenta del celoso ocultamiento que había hecho su esposo del certificado legal, lo publica en facsímil en su libro, dejando la trampa al descubierto.
Tiempo después, el investigador medellinense Luciano Londoño López, principalísimo referente gardeliano no sólo en su país, hizo un prolijo examen de la partida y sus certificaciones, confirmando totalmente las sospechas, con el aval de su indiscutida jerarquía..
Este fraude, denunciado por Erasmo Silva Cabrera en su libro "Alegato por la verdad", fue sistemáticamente ignorado y silenciado por los biógrafos gardelianos adictos al francesismo.
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(1) El investigador Juan Carlos Esteban, minimiza el fraude diciendo: "De modo que, datos como: "40 ó 48 años, más o menos, oriundo o vecino de Argentina, patria Uruguay, hijo de Berta, nacida en Mendoza o María, uruguaya" etc. etc....., son menciones imprecisas y de relleno que llenan casilleros de libros oficiales", pero que son ajenas a las exigencias del Derecho. (Por supuesto, el "Derecho" entendido por el Sr. Esteban). (Carlos Gardel, Encuadre histórico, pag.59)
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Agradezco al profesor Segismundo Martínez la aclaración de la diferencia de significado de las palabras ORIUNDO Y VECINO.
Se es ORIUNDO de un ( sólo uno ) sitio. De donde proviene algo, persona o cosa.
Viene del latín, del adjetivo de tres terminaciones ORIUNDUS, ORIUNDA, ORIUNDUM, según se utilice como masculino, terminado en -us, en femenino en -a, y en neutro en -um. Y ese adjetivo tiene distintas terminaciones según el caso, es decir, según el oficio sintáctico que desempeñe en la oración. En esa palabra, por termimar en -O. puede desempeñar el oficio de Dativo, esto es, complemento indirecto, o también en caso Ablativo, es decir, complemento circunstancial.
VECINO: Según el Diccionario Sopena es el que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitaciones independientes.
El término no es igual a ORIUNDO. Oriundo parte de una unidad, y sólo Una. Cada persona puede ser oriunda de un solo sitio y nada más que de allí।
VECINO tiene un significado diferente. Se puede ser vecino de Bs. As., de Tacuarembó, de Toulouse, del 7º piso de la casa nº 25 de la calle Pizarro, etc. Se puede ser vecino de muchos sitios. No ocurre con el vocablo Oriundo. La palabra proviene igualmente del latín. Puede ser sustantivo y entonces se declinaría por la 2ª declinación. Se enunciaría :VICINUS, -i ( Vicinus, vicini ), o adjetivo, y entonces el enunciado sería como el anterior : VICINUS, VICINA, VICINUM.
Martina Iñiguez
En la escritura de compraventa aparece Carlos Gardel como comprador, aunque por supuesto no se sabe si compró esos tres solares con dinero propio, o si lo puso Ricardo Bonapelch ।
Hay una segunda escritura a cargo del mismo escribano Carlos Busch Buero el mismo día, mediante la cual Carlos Gardel "expresa ser 

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Al frente, de izquierda a derecha, Ricardo Bonapelch y Carlos Gardel, detrás: Manuel Barca y Pedro Bernat . Fotografías tomadas por el fotógrafo Rafael Caruso en la playa "La Mulata" de Montevideo.
De izquierda a derecha: Ricardo Bonapelch, Carlos Gardel, Pedro Bernat y Manuel Barca.

